A menudo, cuando se habla de Dios, suele ser en un ambiente lleno de mística, como si de tratara de algo extra-natura o cubierto por un halo de sufrimiento y esperanza urgente, de ultimo recurso. Tal vez por eso, suelo mostrarme reacia a hablar o leer de Él en las redes sociales, pero después de al menos un mes, en que lo he visto como el objeto de estudio de demasiadas personas que no llegan a ninguna parte, he decidido que es tiempo de jugar mi carta, de cumplir mi rol, uno para el que no fui mandada, sino uno que elegí representar.
Hace un par de años intente escribir para defender la postura de los que dejamos de "creer" en Dios para empezar "sentir" a Dios. El punto en jaque es dejar de pensar en Dios como algo externo a toda existencia y empezar a considerarlo parte de la misma, como algo natural, como algo que no está ni deja de estar, simplemente es, en todo lugar, en todo tiempo y en todas las cosas. Ahora, por qué hablaba de sentir, porque cuando algo pasa a ser común, cuando se vuelve parte de la cotidianidad dejamos de reconocerlo, para a ser lógico que esté ahí. ¿Pero sería justo que eso pasara también con Dios? Es el riesgo, pero a mi modo de ver, es lo mínimo que le corresponde, ser parte de mi vida y no un mero visitante, como todos los demás.
Estudiar a algunos medievales me ha servido para caer en cuenta de que no hay mejor época que el hoy, que no importa cuando impresionante pueda parecer todo lo que ha pasado, no existe mejor momento para que mi vida tenga lugar que esta época. Es hoy cuando Dios tiene menos cabida aún que en el medioevo. Es hoy cuando la fe no es más que la palanca en caso de emergencia. Es hoy cuando sentir es la opción de una minoría absoluta.
Estoy clara en que tengo mucho que mejorar, sobre todo cuando se trata de ser "testigos de Dios en todo tiempo, en todas las cosas y en todo lugar", pero sin duda es mi meta, sin duda es un propósito en mi vida.
Dios no merece caer en el olvido de los que encuentran día a día causas "más justas y nobles" por las que luchar; sin Dios, ninguna causa es posible.