Conta en busca de sentido


A menudo las cosas no suceden como queremos, a menudo todo pierde sentido; pero también lo recobra conforme avanzamos y le sonreímos a la vida. De eso se trata, de vivir, de sonreír y escribir...


2.6.11

Junio, 3 de 2011 !!

Son días, son semanas o simplemente momento. Un días nos identificamos más con uno, otro con otro. Nada tiene un orden lógico, al menos desde el punto de vista de lo que vivimos, de lo que "sufrimos" la acción de los verbos que conjugan el andamiaje de la vida. 

No vale la pena poner en jaque lo que se sabe por lo que se cree. A veces, nos cerramos en concepciones absurdas y las defendemos hasta la muerte... o hacemos lo mismo con personas que creemos indispensables para seguir viviendo. No vale la pena perder a un amigo: son un especie en peligro de extinción. Causalmente los últimos libros que han llegado a  mis manos para ser devorados, versan sobre historias de mujeres que entrelazan sus almas, que descubren sus secretos y misterios, que se acompañan, se nutren, se animan. Una amiga es una conexión con la vida, con la esencia de ser mujer. 
Con un pareja es algo similar pero distinto. En la relación con el hombre, hay siempre algo de admiración, un sentimiento de protección que gran parte de la mujeres busca y añora; el hombre está llamado a suplir o llenar  eso que nos hace falta y que termina complementándose de tal manera con lo que tenemos, que llega a ser indispensable. 
Al final, concluí que si amigos y pareja no se llevan, es porque algo anda mal. Nadie lo conoce a uno mejor que un amigo (en mi caso, mejor que una amiga, por eso, es probable que tienda al uso del femenino) y nadie se complementa mejor que una pareja. O al menos eso esperamos. Y luego de afianzar en mi algo tan básico, pude entender a mis amigas. Cuantos dolores de cabeza, de guata, de brazos y piernas me habría ahorrado de ser capaz de escucharlas !!!! Pero ojo, lo sé, lo afiancé, hay errores que no pienso volver a cometer, pero no me arrepiento de lo que he vivido. Esto también lo conversaba hace unos días con una amiga: si no hubiera hecho lo que hice, si no hubiera tomado las decisiones que tomé, no hubiera conocido a personas tan maravillosas como las que ahora poblan mi vida. Me encanta poder contar con ellos, y que sepan que pueden contar conmigo... Me encanta saber que tengo amigos en distintas partes de este maravilloso país y que de todos ellos he aprendido algo distinto pero igualmente valioso. 

¿Por qué empecé a pensar en esto? Porque tengo que pedir disculpas, porque tengo que reconocer que son muchas las veces que, por no hacer caso a un amigo, he terminado exactamente como ellos lo pronosticaron. 

Hoy no sé qué va a pasar con mi vida. No tengo claro el futuro (si, ya sé que nadie lo tiene, pero al menos la mayoría tiene un cierto curso trazado que yo día a día me empeño en escribir con la mano y borrar con el codo, pero en un sentido un poco menos peyorativo que con el que se suele usar este dicho), no sé que noticia les daré en diez meses más. Tal vez sea hora de asumir que empezó una nueva etapa de mi vida en la que, aunque no sea de mi total agrado, los berrinches de adolescente no tienen cabida, donde las responsabilidades son mayores y las estrellitas por el trabajo logrado cada vez escasean más. Me da miedo, si, como todo lo que se me pone por delante, primero tengo miedo, pero ... ¿donde partí? No vale la pena poner en jaque aquello que se cree; el miedo no tiene derecho por más que nos invada por completo en los primeros instantes. 

Carpe Diem. Cómodo y seguro pero complejo. La rutina se le une en una contienda desigual que sólo nosotros podemos definir para uno u otro lado. 

Amigos (sobre todo amigas), Gracias Totales !