Conta en busca de sentido


A menudo las cosas no suceden como queremos, a menudo todo pierde sentido; pero también lo recobra conforme avanzamos y le sonreímos a la vida. De eso se trata, de vivir, de sonreír y escribir...


8.11.11

Coro de Jóvenes SUD . 1° lugar Categoría B .

Si, es verdad. El exceso de alegría llora... y con justa razón.

¿Cómo mantener silenciosos y opacados los sentimientos que claman por salir de lo recóndito del corazón a la superficie? No, no se puede. Eso me pasó hoy. No lo pude controlar. Fue más fuerte que yo ... Porque fue algo más que un exceso de alegría que lloró. Fueron sueños, anhelos, esperanzas, amor, fe, testimonio fluyendo a mil por hora en la sangre de poco más de medio centenar de jóvenes que han hecho de la Fe en Jesucristo la forma de enfrentar la vida. Y me emociona sobremanera ser parte de ese selecto grupo.

No me cabe duda que cada uno de los que estuvimos ahí (nuestra maravillosa directora, los pianista y cada uno de los coristas), somos hijos e hijas escogidos de nuestro Padre Celestial para entregar un mensaje de una manera y en un momento determinado. Y si, pudimos afectar el corazón de una o de más personas de entre las que nos escucharon; pero primero que nada, afectamos nuestros propios corazones. Algo en ellos cambio: ya fuera haciendo crecer algo que no estaba o reafirmando certezas.

La experiencia de estos últimos meses, es algo que será difícil de olvidar. Particularmente, el lunes 7 y el martes 8 no sé si los pueda borrar de mi frágil memoria. ¿Por qué? Porque algo que faltaba hizo click, porque tal vez las cosas que me generaban conflictos y dudas, ahora están claras para mi enmarañado entendimiento. Porque hubo un Padre amoroso que se apiado de mi y volvió a mi corazón blandito para que palabras tan simples como "Señor, te necesito" hicieran efecto y me movieran a tomar decisiones y asumir responsabilidades.

Sinceramente, estoy más que agradecida a todos los que hicieron esto posible, pero sobre todo, soy feliz por tener una familia que me apoya y acompaña en las duras y en las maduras. Porque lo más reconfortante de todo lo que viví hoy, no fue saber que había un premio y que seríamos parte de una reunión especial con un apóstol, eso fue maravilloso; pero lo mejor, fue el abrazo apretado de una mamá y un papá felices y emocionados.