Conta en busca de sentido


A menudo las cosas no suceden como queremos, a menudo todo pierde sentido; pero también lo recobra conforme avanzamos y le sonreímos a la vida. De eso se trata, de vivir, de sonreír y escribir...


10.7.17

Incomprensible

¿Alguna vez has deseado algo con todas las fuerzas de tu corazón?

¿Alguna vez has deseado tanto algo que sientes su ausencia aun sin haberlo visto o conocido nunca?

¿Alguna vez has deseado que llegue una noticia de manera tan fuerte que hasta olvidas que hay cosas que no dependen de ti?


Hace unos días, caminaba con una muy buena amiga, conversando sobre la fe, la religión, lo que está más allá de toda lógica. Le decía que creo en los milagros; estoy segura de que día a día ocurren cosas que no podemos explicar. De hecho, le comenté una de mis experiencias más sagradas y personales con respecto a eso. Hoy, le volvería a decir lo mismo, le diría muchas veces que sé que hoy hay milagros, que pasan cosas día a día.
Solo que hoy se lo diría con muchas lágrimas en los ojos. Porque hoy confío a pesar de mí misma. Confío en los milagros que vienen de un Padre Amoroso, que ve mucho más de lo que yo puedo ver.


Hay algo que deseo con todo mi corazón.

Hay alguien que amo sin haberlo conocido nunca.

Hay algo que espero y que no depende de mí.


Volvería a caminar por el mismo lugar. Volvería a decir que creo en los milagros. Porque confío en lo inexplicable, en el poder que viene de lo Alto; confío en que eso que no depende de mí, puede suceder de todas maneras. Confío en que hay un hombre maravilloso a mi lado, con el que podremos compartir la eternidad, juntos, todos.


Deseo.
Sé.
Confío.


#LoQueEstáEnMiCorazón

3.10.16

Futbolear!

Estadio Nacional. Chile/Argentina. Nuestra mayor proximidad es un hombro al lado del otro. Conversamos de fútbol. Del mundo. De trabajo. Le cuento de mi vida. Se muestra receloso al contarme de la suya. Entra Mess. El estadio ruge. Le grita de todo. Entra Chile. Le gusta mi reloj, justo antes del himno. Mira mi muñeca. Toma mi mano. Cantamos unidos. Para no separarnos más. 

Menos mal elegí ese reloj antes de salir. 

27.9.16

.. (No) fue eterno ..


Lo miraba y me miraba.

Ambos esperábamos algo que no estaba ocurriendo.

Hasta que me ofreció su brazo.

Se convirtió en abrazo.

Los autos no paraban de pasar.

Yo esperaba que el semáforo nunca diera verde.

No había nadie más en la calle.

Miraba sus ojos protectores arriba de los míos.

Un movimiento y sentí el calor de su mano en la mía.

Cerré los ojos.

El semáforo seguía en rojo, como mis mejillas.

El calor de esa mano no se apartaba.

Unos animales inflables en el suelo me dieron la bienvenida.

El metro esta lleno.

Un tren.

Otro tren.

Se va la gente.

Avanza la hora y debo llegar a casa.

El calor juega con mis dedos.

No me quiero ir.

Se acabó.

No fue eterno.

Pero me dejó la promesa.

Ya vendrán más abrazos.

13.1.16

Fantasmas

Más de un año, tiempo suficiente.
Para que? Para seguir dándole vueltas al mismo asunto. Obvio. Porque pareciera que aunque pasarán todos los años de la existencia humana las ideas no variarán. Los pensamientos recurrentes seguirán uno después de otro, como en una cadena de tortura interior que no hace más que alejarte de ti mismo y de los demás.
Tener buena memoria dejó de ser una virtud. Porque con la misma facilidad que se dibuja en esa nada totalitaria de la mente tu recuerdo más tierno del primer abrazo "de amor", puedes escuchar una y otra vez las mismas frases que te han hecho llorar.
Cuán frágiles y relativos son el tiempo y la memoria!!! Hace un tiempo me propuse escribir sólo las cosas buenas (si, escribirlas en mi diario de vida), para poder releerlas, recordarlas y tener una fuente a la que acudir para aliviar los momentos menos afortunados. Y si, ahí están, uno tras otro los momentos cargados de risas y sonrisas, abrazos y besos, archivados bajo capas y capas de polvo... Tiene que ser demasiada la desesperación para que saque el mentado cuaderno.
No hay estrategia para combatir. No se si se pueda ganar de alguna manera la batalla. Sólo tenemos la experiencia: hay quienes pudieron.
Luchar con el pasado o, simplemente, dejarlo caminar atrás tuyo, como una sombra constante, vociferante, inquietante. Entonces, no importa la cantidad de meses que haya pasado. No importa si tienes buena o mala memoria. La posibilidad de la "tortura", está presente siempre.

No hay tiempo suficiente. Hay voluntad poco resistente.

#SoloNecesitabaEscribir #AlFinYAlCaboParaEsoTengoBlog

27.8.14

La reflexión del miércoles...

Lo más probablé es que, de las muy pocas personas que lleguen a leer esto, él no sea uno.

Y es que cuando se trata de decir lo que siento, cuando son cosas importantes, busco estos 'apartados' espacios que nos son los que él frecuenta.

Entonces podría parecer que carece de sentido que lo haga, pero no. Porque lo que quiero es simplemente decirlo, más allá de quién lo lea. Lo que quiero, es que salga de mí. Porque no puedo estar más agradecida por el padre que tengo. La clase de Insituto de hoy me recordó eso. Lo amo. Es un hombre excepcional. ¿Por qué? ¿Qué lo diferencia de otros hombres? Que el Señor lo ha preparado toda su vida, es mi conclusión, para algo grande. Y me gusta pensar que eso grande somos nosotros, su familia: tan complicada, que toda esa preparación era necesaria. Pero cuando lo escucho hablar con los hermanos, sobretodo son los hermanos mayores, cuando lo veo compartir en una clase, cuando lo escucho en las noches de hogar, cuando da una bendicion, cuando ME da una bendición, siento verdaderamente el poder que ese hombre tiene. Ese poder que sólo puede venir de Dios. Si, no es el más elocuente, ni el más versado, ni el más carismatico, ni el más docto. Pero si hay alguien a quien calificaría como "bueno de adentro", es a mi papá. Nunca se ha cansado de enseñar por medio de su ejemplo, no se ha cansado de decirme que debo esforzarme por hacer lo más correcto, no se ha cansado de apoyarme con todo cuando puede y tiene para que sea feliz y no ha dudado para decirme 'no'.

Y todo esto es más allá de que sea mi papá. Lo admiro en todos los ámbitos de su vida. Lo admiro como papá, como esposo, como sacerdote, como miembro de la iglesia, como trabajador, como ciudadano, como conductor, como lider, como siervo. Lo admiro, lo amo y estoy agradecida porque a lo largo de mi vida, en cada bendición de cumpleaños, de inicio de año, de salud, de fortaleza y en cada ordenanza, he podido sentir su amor que destila sobre mí como rocío del cielo.

Y eso ha hecho que yo no quiera menos para el resto de mi vida. Él me enseñó dónde debe estar mi meta, cómo debe ser la persona a quién aspiro, pero también me enseñó y me enseña día a día cómo debo ser y estar yo para merecerlo.  No podré olvidar nunca cómo tomó mi mano para conducirme a las aguas del bautismo, el calor de sus manos cuando más mal me he sentido, la seguridad que me da su sola presencia.

No podría haber tenido un mejor papá.

13.8.14

Fuego abrasador...

"La fuerza de tus convicciones determinará tu exito,
no el número de tus seguidores." RL

Desde pequeña que estaba esperando un acontecimiento en particular. La esperanza de que ocurriera me hacía esperar el verano con una ilusión bastante particular, pero nada sucedía. Hasta febrero del 2014.
Nos fuimos de vacaciones con mi familia, pero esta ve, sí fuimos a acampar solos y no como parte de un campamento de hombres y mujeres jóvenes. Estabamos en Manzanar, en la Novena región. Uno de esos pueblos que por poco y pasan desapercibidos, pero donde las vacas tienen la preferencia en las calles, donde no te despiertan los gallos sino bandadas de loros, donde nos ves un par de estrellas en el cielo sino el cielo entre las estrellas; en síntesis, un lugar mágico.
Pero en medio de toda la magia, hubo tres experiencias que guardo de manera especial: perdernos en un bosque, mirar por la noche ese cielo y compartir una fogata. En esta ocasión, quiero referirme a la última.
En la clase de instituto de hoy, vimos los videos en que Élder Bednar enseña sobre los modelos de luz. Y recordé esa forma parcial y constante en que el fuego nos alumbró y nos dió el calor que necesitabamos.
Habíamos olvidado nuestras chaquetas y zapatos más abrigadores en Rio Claro, cerca de Yumbel en la Octava región, así que enfrentábamos la noche con más ganas y optimismo que abrigo. Juntamos la leña que pudimos para prender fuego, pero teníamos muchos leños y poca yesca. Sin usar aceleradores (principio campista que mamá no permite vulnerar) empezamos a prender la poca yesca que teníamos, pero no teníamos ni la luz ni el calor suficientes para enfrentar la noche precordillerana del sur de Chile. Se nos apagó el fuego por ahogarlo, las ansias son enemigas de la paciencia. Así que, volvimos a buscar yesca para tener el cada vez más necesario fuego. Prendimos la yesca y agregamos leños finos, que poco a poco fueron siendo más gruesos. El fuego ardía, el calor se agradecía y los malvadiscos empezaban a asarse.
¿Por qué atesoro en especial esta experiencia? Porque el primero que intentó prender la fogata, fue papá y al no darle resultado, mamá dijo: te faltaron campamentos y fe. Fe. Esa fue la palabra clave que se ancló a ese fuego.
Durante mucho, mucho tiempo, mi testimonio no era más que un puñado de yesca ardiendo. Y sí, me daba luz y calor, pero sólo por el tiempo que puede estar prendida la yesca. Por decisión personal y por las elecciones que hice en la vida, se fue añadindo leña fina a esa yesca y el fuego empezó a ser más. Pero no fue hasta bien grande (no madura) cuando los leños empezaron a arder. Sí, mi testimonio es como una fogata. Tengo que tener cuidado, porque cuando cae la lluvia, es más dificil mantenerlo, pero ese fuego es el que más se agradece, por la tranquilidad, la seguridad y la calma que entrega. A veces se me agota la leña y tengo que buscar más experiencias espirituales y revelación personal para soplar el fuego, pero está ahí, ya no lo puedo negar. Ya dejó una marca, ya tiene su espacio.
Estaré eternamente agradecida de las personas que me han ayudado a lo largo de la vida a juntar la leña que ha mantenido ardiendo la llama y sé que en todo lo porvenir habrá muchas personas más, porque es más grato caminar con alguien, porque compartiendo la carga tal vez no lleguemos antes, pero si difrutaremos más el recorrido. Estoy agradecida de todos los campamentos, como jovencita, como líder y como hija, que me han ayudado a entender verdades elementales por medio de cosas pequeñas y sencillas.

18.6.14

Bemol !

Los árboles pasan y pasan. avanzar por las carreteras de éste país me relaja. Es como recorrerme a mí mismo: un ir y venir a toda velocidad, atravesando parajes desconocidos, acortando caminos por los desvíos más improbables para terminar volviendo arrepentido a la ruta de siempre. No sé hace cuánto me nació la memoria; pero desde que está, no ha dejado que nada pase por alto. Nuestra relación de amor y odio no me deja tranquilo por las noches. Ni por las mañanas.

- Paremos en la Copec un rato, así estiramos las piernas y comemos algo.

Caminar. Eso es lo que en realidad yo quería hacer. Me alejo entre los árboles tras la estación buscando la paz que me permita volver a ese momento, la clave de todo lo que soy. Me tiendo en el pasto cerca de las raíces de un roble viejo. Está húmedo.

Nací el 9 de junio. Un frío día de otoño, pero soleado. No, ese no es mi primer recuerdo ni la clave de nada. Ese día nací y, con mucho, me pusieron el nombre; pero me lo contaron. Yo nací cuando nació mi memoria, cuando los hehcos se empezaron a fijar en mi mente de una manera casi exacta. Nací ese día de diciembre, cuando me caí de la bicicleta, cuando las niñas se rieron de mí y nunca más dejé que mi papá me sacara a practicar. Nací cuando las gotas de lluvia me golpearon en la cara al caminar a casa después de la escuela, por primera vez solo.

Me paro  devuelvo lo andado. Ya habrán comido los demás.

Desde mi asiento al lado de la ventana, veo pasar los verdes prados. Esos que me hubiera encantado recorrer en los días de colegio. Los animales libres, al menos en apariencia, como no lo he sido nunca yo. Esos días de encierro constante, calor, hombre, pelota (de lo que fuera: fútbol, basquetbol, rugby, tenis... a los hombres nos da igual), clases, matemáticas. Debe ser bueno con los números; en esta familia no hay ningún mediocre en matemáticas. Todos tus primos ya son ingenieros, repetía siempre la abuela. Desde ese momento me propuse ser otra cosa. Si, en ese momento nací, cuando las decisiones pasaron por mí y no por los otros. Cuando dije que estudiaría historia y lejos de esa aburrida metropoli. Nací ese día, cuando los primos y los tíos me miraron asqueados, desechandome de su perfecta familia. El verde camino me devuelve la esperanza y la alegría. Sí, nací ese día porque lo dije y lo hice. Porque tuvieron que pasar dieciocho años desde que llegara al mundo para que de verdad me hiciera parte de este mundo. Avanzar, esa es mí palabara. Avanzar para nacer. Avanzar para salir de la ciudad a este "pueblo" del sur, un pueblo con universidad, donde me vine a hacer mi vida, a ser mi vida. Donde me vine a estudiar historia.

15.6.14

Un año...

No se me olvida que existe. Todo lo contrario, lo recuerdo más a menudo de lo que pareciera... Sin embargo, pasó un año completo y unos pocos días más desde la última entrada en este blog.

Hay algo en la emocionalidad de Conta que la impulsa a escribir en los momentos límite. Esos momentos en que se siente con más rapidez de lo que la mente puede asimilar. Y la  mente dicta más de prisa de lo que los dedos pueden tipear.

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Y es que hay momentos en la vida en que quisieras decir tantas cosas!!! Pero eres incapaz de decir una palabra, tres letras: FIN. Y así una serie de otras palabras que se quedan atoradas esperando que el valor nos pegue una palmadita por la espalda, para que expulsarlas deje de ser un deseo, para ser una realidad.

Decir. Ser. Decir. Ejercicios de coherencia que parten incoherentes desde el interior. Paradojas de la vida. Por eso decir se puede volver tan complejo. Por eso hacen falta las palmaditas, las amigas con tirabuzón que te ayudan a verbalizar y hacer concretas esas tres letras. Que al fin y al cabo es lo que necesitamos... o quizá más que concretizar el pensamiento, son los sentimientos. Esas mezclas extrañas que se producen... y es que entre el amor y el odio puede haber mucho menos que un paso; es TAN estrecha esa distancia, pero puede gatillar cambios abismales en los proyectos que nos vamos formando. Sobre todo cuando no se trata sólo de nosotros.

Ser. Pensar. Sentir. Decir. Coherencia.
Demasiado para mí. Demasiado para la gente en general. Entonces viene la crisis de llanto, cuática. La desesperación porque quieres decir y hacer lo más correcto, lo mejor, lo que cause menos daño, menos dolor, pero no se pueden controlar ni medir los efectos que las decisiones que tomamos tienen en los demás.

Y todo se vuelve una paradoja en este minuto.
Y la cabeza se llena de cruces, aunque las tres letras se dibujen cada vez más claras en la línea del horizonte.