Tengo una pregunta que a veces me tortura: ¿Estoy loco yo o los locos son los demás?. aE.
Conta en busca de sentido
30.12.10
Deuda !
Vida, eso es todo lo que tengo digno de compartir, porque la vida se nutre a cada minuto de todo lo que pasa con el fin único de crecer; a algunos se nos nota más, a otros menos, pero crece, avanza, progresa: Los de entonces, ya no somos los mismos. Al menos algo así dijo Neruda (no me puedo jactar de saber el poema de memoria y no voy a perder tiempo buscándolo en Google) y algo así creo yo también. Si algo que puedo rescatar del año que termina, es que crecí, tal vez a un paso más lento de lo que había logrado el año anterior, pero cantidad no implica calidad, porque esta vez el cambio fue de adentro. Sólo por nombrar algo que me dejó marcando ocupado por un buen rato: no todos los amigos son iguales. Siempre creí que era absolutamente cierto eso de que la amistad no admite jerarquías, pero no, me equivoqué. Tal vez no se aplique el modo convencional con que miramos a las jerarquías, pero sí hay amigos con los que se puede contar SIEMPRE sin importar el día, ni la hora, ni el tiempo disponible, ni NADA. Existen los amigos de toda la vida, esos que te conocen de verdad, en la práctica, no en la teoría. Hay otros con los que no necesitas gran cantidad de tiempo para tejer un lazo firme; otros, aparentan tejer un lazo, pero no firme, ese lazo se cae a la primera. Están los amigos que más parecen tus hermanos que tus amigos, están más tiempo juntos del que comparten con sus respectivas familias. Hay otros amigos que son como el cometa Halley, aparecen una vez en muucho tiempo, pero cuando lo hacen, logran que sea justo en el momento en que los necesitabas y traen de regalo la palabra justa y el abrazo de yapa. Lo más probable es que haya otro tipo de amigos, pero a estas horas de la noche sólo me acuerdo de ellos, porque es a los que quiero recordar, a los que quiero hacer permanecer para el próximo año.
Bueno, decía yo que el tópico de los amigos fue uno que se desarrollo con más fuerza este 2010, pero no por eso los demás aspectos de la vida se quedaron estancados. El punto es que quiero recalcar a los amigos, porque es a ellos, a ustedes, a quienes quiero abrazar en el año nuevo que va a comenzar, es a ustedes, mis amigos, a quienes quiero agradecer su compañía, su ayuda, su aliento en el año que pasó, un año que para muchos fue más difícil de lo que esperaban. Espero, sinceramente, que el 2011 sea un año en que estos lazos puedan afianzarse, o en el peor de los casos, cortarse generando el menor daño posible.
Intentando retornar el camino por el que venía, la vida se vale de todo para crecer y otra cosa que no puedo dejar de mencionar por lo mucho que creció y que se solidificó durante los últimos meses, es mi relación con Dios. Porque, claro, es una de las cosas que más rápido se me olvida, porque es parte de una rutina de vida, tal vez. Creo que es esa una de las razones que me movió a aceptar los desafíos, ya que estos no me permitirían dormirme en los laureles. Para trabajar de la mano con un jefe tan exigente, hay que estar despiertos y activos; esa es la única forma de tener éxito. Sin duda, el fortalecer esta área, en la vida de cualquier persona, ayuda a la vida a crecer de manera más "sana" y segura.
Es muuuuucho más lo que podría decir, pero sería latoso, tal vez me extienda de a poco, paso a paso, línea por línea y precepto sobre precepto, tal vez, y en una de esas, este 2011 me (y nos) da una que otra sorpresa !
Feliz fin de año ! =)
29.9.10
Sentir y saber.
Hace un par de años intente escribir para defender la postura de los que dejamos de "creer" en Dios para empezar "sentir" a Dios. El punto en jaque es dejar de pensar en Dios como algo externo a toda existencia y empezar a considerarlo parte de la misma, como algo natural, como algo que no está ni deja de estar, simplemente es, en todo lugar, en todo tiempo y en todas las cosas. Ahora, por qué hablaba de sentir, porque cuando algo pasa a ser común, cuando se vuelve parte de la cotidianidad dejamos de reconocerlo, para a ser lógico que esté ahí. ¿Pero sería justo que eso pasara también con Dios? Es el riesgo, pero a mi modo de ver, es lo mínimo que le corresponde, ser parte de mi vida y no un mero visitante, como todos los demás.
Estudiar a algunos medievales me ha servido para caer en cuenta de que no hay mejor época que el hoy, que no importa cuando impresionante pueda parecer todo lo que ha pasado, no existe mejor momento para que mi vida tenga lugar que esta época. Es hoy cuando Dios tiene menos cabida aún que en el medioevo. Es hoy cuando la fe no es más que la palanca en caso de emergencia. Es hoy cuando sentir es la opción de una minoría absoluta.
Estoy clara en que tengo mucho que mejorar, sobre todo cuando se trata de ser "testigos de Dios en todo tiempo, en todas las cosas y en todo lugar", pero sin duda es mi meta, sin duda es un propósito en mi vida.
Dios no merece caer en el olvido de los que encuentran día a día causas "más justas y nobles" por las que luchar; sin Dios, ninguna causa es posible.
20.8.10
Mute.
- - Mejor deja que todo pase en silencio…
- - ¿Qué quieres decir? – pregunté con la cara llena de desconcierto y la voz plagada de inquietud. Pero no hubo respuesta, sólo sus ojos que se cerraron y el último aliento de vida, esa nunca más volví a sentir.
Esa tarde nadie lloro, nadie gritó, nadie habló. Dejamos que todo pasara en silencio, para no perturbar su recuerdo, para no manchar con palabras todo lo que fue, todo lo que nos enseñó, todo lo que nos legó. Rápidamente mi cabeza se inundó de pensamientos incómodos: dónde lo velaríamos, a qué funeraria llamar, cómo se hace todo esto. En fin, comencé a necesitarle buscando en la guía de teléfono, en Google, llamando al número correcto. Yo no sabía nada. Me quedé sentado en la cama, mirando cómo todos pasaban sin decir nada. Dos días después seguía sentado en la cama, eso sí, ahora todos hablaban, me preguntaban cosas, me ofrecían otras, intentaban sacarme del ensimismamiento pero no pude abrir la boca, no dije nada.
¿Qué razón tenía hablar? Él ya no estaba, se lo llevaron. Cambiaron su casa por dos metros cuadrados de pasto, lo apresaron con una placa de mármol y pusieron su nombre en letras negras; limitaron su vida con fechas, como si con eso pudiera medir todo lo que hizo o lo que fue. Yo me quedé solo, solo en este espacio que era suyo. ¿Qué razón tenía hablar?
Poco a poco dejé de sentir al tiempo pasar, caminaba por la casa sin zapatos, no cerraba las puertas, otras ni siquiera las abría, no prendía la tele, apagué el celular, no acepté visitas. Comencé a vivir en silencio. Entonces les encontré toda la razón a quienes dicen que el hombre es un animal social. Porque estando sólo me volví loco. Lo iba necesitando de poco, pero más y más, hasta que un día se hizo insoportable. Me encerré en la pieza, tomé el frasco y el vaso con agua. ¿Veinte? ¿Treinta? No recuerdo cuantas fueron, pero no hubo llanto, no hubo amigos, no hubo cárceles… sólo hubo silencio.