Conta en busca de sentido


A menudo las cosas no suceden como queremos, a menudo todo pierde sentido; pero también lo recobra conforme avanzamos y le sonreímos a la vida. De eso se trata, de vivir, de sonreír y escribir...


20.8.10

Mute.

- - Mejor deja que todo pase en silencio…

- - ¿Qué quieres decir? – pregunté con la cara llena de desconcierto y la voz plagada de inquietud. Pero no hubo respuesta, sólo sus ojos que se cerraron y el último aliento de vida, esa nunca más volví a sentir.

Esa tarde nadie lloro, nadie gritó, nadie habló. Dejamos que todo pasara en silencio, para no perturbar su recuerdo, para no manchar con palabras todo lo que fue, todo lo que nos enseñó, todo lo que nos legó. Rápidamente mi cabeza se inundó de pensamientos incómodos: dónde lo velaríamos, a qué funeraria llamar, cómo se hace todo esto. En fin, comencé a necesitarle buscando en la guía de teléfono, en Google, llamando al número correcto. Yo no sabía nada. Me quedé sentado en la cama, mirando cómo todos pasaban sin decir nada. Dos días después seguía sentado en la cama, eso sí, ahora todos hablaban, me preguntaban cosas, me ofrecían otras, intentaban sacarme del ensimismamiento pero no pude abrir la boca, no dije nada.

¿Qué razón tenía hablar? Él ya no estaba, se lo llevaron. Cambiaron su casa por dos metros cuadrados de pasto, lo apresaron con una placa de mármol y pusieron su nombre en letras negras; limitaron su vida con fechas, como si con eso pudiera medir todo lo que hizo o lo que fue. Yo me quedé solo, solo en este espacio que era suyo. ¿Qué razón tenía hablar?

Poco a poco dejé de sentir al tiempo pasar, caminaba por la casa sin zapatos, no cerraba las puertas, otras ni siquiera las abría, no prendía la tele, apagué el celular, no acepté visitas. Comencé a vivir en silencio. Entonces les encontré toda la razón a quienes dicen que el hombre es un animal social. Porque estando sólo me volví loco. Lo iba necesitando de poco, pero más y más, hasta que un día se hizo insoportable. Me encerré en la pieza, tomé el frasco y el vaso con agua. ¿Veinte? ¿Treinta? No recuerdo cuantas fueron, pero no hubo llanto, no hubo amigos, no hubo cárceles… sólo hubo silencio.

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